miércoles, 9 de diciembre de 2015

GANADORES Y PERDEDORES EN EL “GRAN DEBATE” DEL 7-D

Celebrado el esperado debate a cuatro parece claro que existe unanimidad entre la totalidad de encuestas online realizadas en los medios digitales: Pablo Iglesias ha ganado el debate. Desde El Mundo al ABC, pasando por la Ser, El País, Público, eldiario.es, 20minutos.es y otros medios, las audiencias digitales coinciden en el dato. No es de extrañar el entusiasmo y la alegría con que el equipo que acompañó a Iglesias al debate celebró al final del mismo. Ayer PODEMOS no iba a ganar las elecciones, pero sí había la opción de poder perderlas. Y salió muy bien parado, mucho mejor incluso, posiblemente, de lo esperado.

Iglesias es un auténtico animal televisivo, forjado desde hace años en diferentes tertulias, y eso se notó ya desde las primeras intervenciones “libres”. Mientras el resto de participantes parecía empeñado en recitar versos de memoria, Iglesias debatía, y solo a cuenta gotas, pero de manera muy efectiva, dejaba caer medidas del programa de PODEMOS.

 Aquello no era un recital de programas, sino un espectáculo televisivo en el que tan importante era exponer tus propuestas como arrinconar al rival en el intercambio de ideas y argumentos. Solo Pablo parecía entenderlo y eso acabó por condicionar el resto del debate.

Cuando el resto de los debatientes logró adaptarse a la fórmula ya era tarde: el debate ya tenía ganador.  Y por si quedaba alguna duda de ello, la última intervención de Iglesias, con su emotivo mensaje y su cuidada presentación, sumado a la suerte de ser quien cerrara el debate, terminó por resolverla. El mensaje del candidato de PODEMOS será ya, sin duda, uno de los grandes momentos de esta campaña electoral, pase lo que pase en adelante. Un “minuto de oro” en toda regla.

Pablo estuvo además especialmente brillante en saber combinar a la perfección un doble esquema de ataque al rival: confrontación abierta con el PP, que se daba por supuesta, pero especialmente arrinconando a Pedro “Kent” Sánchez en el tú a tú, arrebatándole el espacio de “oposición” al PP desde la izquierda que en todo momento Sánchez trató de representar, sin conseguirlo nunca.

Sánchez no se ha enterado que tras las elecciones catalanas eso de querer presentarse como “única alternativa al PP” y, sobre todo, hacerlo desde una especie de posición como “partido hegemónico de la izquierda”, ya no sirve, no al menos en un debate como el de ayer, con las cuatro fuerzas con aspiraciones a gobernar en liza.

En el debate quedó en evidencia. Pablo Iglesias, en cambio, apeló sistemáticamente, en los diferentes bloques, a la lucha de los “de abajo” frente a las políticas del PP (y el recambio de Cs), a una misma vez que incidía en la falta de credibilidad de un PSOE que “dice una cosa cuando está en la oposición y hace otra cuando gobierna”, y con ello no necesitó pronunciar una sola vez la palabra “izquierda” para, precisamente, arrebatarle ese espacio de izquierdas al PSOE.

Pedro Sánchez ni se enteró, siguió empeñado en confrontar con el PP desde el esquema que tenía prestablecido en su argumentario previo, mientras, uno tras otro, Iglesias le daba golpes con la mano abierta que ni el juego sucio del dirigente social-liberal lograba frenar.

 Iglesias sacó a Sánchez totalmente del debate, lo redujo a la nada. Entre acusaciones de falta de credibilidad que son de sentir general a estas alturas de la película, comentarios sobre la falta de control de Sánchez en su propio partido, alusiones a la corrupción y a las puertas giratorias, Sánchez quedó totalmente noqueado y acabó realmente desquiciado.

Iglesias fue muy inteligente también en no centrar su discurso en Cs. Ya lo hacían por él tanto PSOE como PP. Y en ese contexto bastaba con cuatro pinceladas para confrontar a Rivera desde el debate planteado por el líder de PODEMOS: denuncia de lo que realmente implica el contrato único, y, sobre todo, la incidencia en denunciar el pacto de Cs con el PSOE de los ERE en Andalucía y el PP de la Púnica en Madrid. Cambio y no recambio.

No se trataba de presentar a Cs como un partido de derechas (de eso se encargaba Pedro Sánchez) ni como un partido con un discurso ambiguo (de eso se encargaba el PP), sino como un partido de “régimen” cuya aportación a la política estatal se basa, precisamente, en servir de muleta para apuntalar a los partidos tradicionales del régimen, en cualquiera de sus versiones.

La actitud de un Rivera visiblemente nervioso, incapaz de responder a la estrategia de PODEMOS salvo con vaguedades y argumentos sin profundizar, al que, en cualquier caso, tampoco parecía interesarle entrar en el cuerpo a cuerpo con Iglesias, hizo el resto. Rivera, al igual que le ocurrió en el debate de la semana pasada en El País, estuvo muy por debajo de lo esperado y no logró en ningún momento centralizar el debate, salvo cuando sacó la portada de El Mundo sobre la corrupción del PP, cosa que tampoco supone mérito especial y que posiblemente favoreció, en perspectiva, más a Iglesias que al propio Rivera, sobre todo tras las brillante intervención que el dirigente de PODEMOS hizo en ese bloque.

Cs, no obstante, se mantuvo estable en sus mensajes y no es de esperar que haya salido especialmente debilitado de lo sucedido el lunes, tal vez sí como opción de gobierno, pero no como partido “recambio”.

A Pablo Iglesias, no obstante, hubo algo que le vino especialmente bien: la ausencia de Alberto Garzón en el debate. Con un candidato como Garzón hablando en el mismo lenguaje que habló Pablo en muchos momentos del debate y, a su vez, combatiendo a PODEMOS desde posiciones de izquierdas reales, Pablo no lo hubiera tenido tan sencillo como lo tuvo para centrarse en combatir al PSOE desde la izquierda y desarrollar su estrategia para ello.

Pero Garzón no estaba e Iglesias pudo hacer a una misma vez de Iglesias… y de Garzón. Es triste la ausencia de Garzón y es también injusta, pero IU, que navega entre el 3 y el 5% en las encuestas –pese a llenar actos día tras día- no tuvo problemas en acudir a un debate a tres en las pasadas elecciones andaluzas que excluyó del mismo a quien en las encuestas estaba entre el 17 y el 21% y finalmente fue la tercera fuerza más votada.

No me gustó entonces y no me ha gustado ahora eso de excluir a nadie los debates, pero, como se suele decir, donde las dan, las toman. PODEMOS sufrió entonces lo que ahora ha sufrido UP-IU. E Iglesias lo aprovechó a la perfección.

Alberto Garzón es por ello, junto a Pedro Sánchez, el gran derrotado de este debate: que Iglesias lo hiciera tan bien va directamente contra los intereses de IU, porque consolida el voto de PODEMOS del que IU podría servirse para crecer y, a su vez, le cierra también el camino entre indecisos y potenciales votantes de izquierdas desencantados con el PSOE.

Iglesias se reafirmó como clara alternativa de voto en esos espacios, algo que probablemente se vea reafirmado en los próximos días con los propios comentarios que se hagan en los grandes medios capitalistas sobre el debate y contra lo que IU, desde su actual posición y habiendo estado ausente del mismo, tendrá complicado luchar.

El debate del lunes, de hecho, visto el resultado, le va a hacer media campaña a PODEMOS. La idea-eje electoral sobre la “remontada” que sus dirigentes vienen utilizando recurrente en estas últimas fechas salió ayer muy reforzada (al ganar visos de credibilidad) y la propia imagen de Pablo Iglesias, como candidato solvente, se disparó exponencialmente.

Profundizar en ambas ideas será fundamental para lo que queda de campaña. Especialmente porque todos los medios y analistas coinciden en el bajo nivel que ofreció Pedro Sánchez. Si el objetivo central de PODEMOS, para encauzar esa remontada, pasa por arañar votos al PSOE, esta combinación de factores, más el propio debate en sí, se lo facilitan bastante.

El PSOE puede sufrir un fuerte desgaste a poco que PODEMOS sepa rentabilizar lo ocurrido en este debate, y es posible que hasta se acabe viendo a PODEMOS como el verdadero voto “útil”, desde la izquierda, para enfrentar tanto a PP como Cs.

Eso puede hacer que el 20-D muchos indecisos que van a votar principalmente contra Rajoy acaben finalmente, como he dicho antes, apostando por PODEMOS, cosa que en un escenario totalmente polarizado, como parecía que iba a ser el caso hasta las catalanas, hubiera ido muy en favor del PSOE.

Pedro Sánchez se desesperaba semanas atrás por repetir eso de que Cs y PODEMOS no tenían opciones reales de ganar y que solo el PSOE podía hacer frente al PP. Sabían que era la clave principal de su derrota/victoria en estas elecciones. Cs les estorbaba por el “centro” y PODEMOS le enchufaba la aspiradora por la izquierda en un escenario así, sobre todo si las encuestas seguían dando al PSOE esos % casi ridículos para lo que ha sido el PSOE históricamente.

Tras el debate del 7-D todo ese se profundizó. El PSOE siguió en su misma línea y el propio debate, como se analizó antes, lo ha puesto en una situación muy delicada, al menos durante el mismo. Ahora, pues, en función de lo hinchadas que estén las encuestas a favor de Cs (es decir, en función del voto cercano al PSOE tradicionalmente que puedan realmente estar captando), PODEMOS pueden salir muy beneficiados del “engorde” artificial de Cs.

Ya veremos si el “monstruito” marcatendencias electorales que habían creado los medios con Cs nos les acaba mordiendo precisamente a ellos y sus intereses por posicionar a los tres partidos del régimen en los % más altos posibles.  No lo descartemos.

Iglesias, por otro lado, fue valiente al defender sin medias tintas la celebración de una consulta en Catalunya y apostar por un proyecto plurinacional para el estado español. No era sencillo su papel en ese bloque concreto y salió bastante bien parado… hasta que habló del 4-D de 1977 en Andalucía.

Presentar aquello como un hecho que se pueda vincular a una reafirmación del pueblo andaluz por pertenecer a España es no haber entendido nada de lo que pasó realmente. Fue justamente lo contrario: una reafirmación del pueblo andaluz en su propia existencia como pueblo y en absoluto intento alguno por lo sugerido por Iglesias.

Aquí sus asesores le explicaron algo… que Iglesias no entendió. Efectivamente aquello fue una expresión de voluntad popular, similar a una aplicación, salvando las distancias, de una especie de derecho a decidir del pueblo andaluz sobre su futuro, su ratificación como pueblo y un avance en su deseo de construir su propio futuro, pero se hizo en nombre de Andalucía y exclusivamente de Andalucía.

“Solo queremos banderas andaluzas”, gritaban ese día en las calles los manifestantes. No se trata de presentar aquello como un hecho independentista (que no lo fue), pero en ningún caso tampoco fue un hecho de reafirmación nacional española, sino todo lo contrario: un hecho de reafirmación nacional andaluza frente a las imposiciones y la negación de España. Andalucía quiso ser por sí y lo demás vino por añadidura.

Ser por sí dentro del estado –a ello se querría referir Iglesias, suponemos-, pero es que entonces eso ya era mucho para un pueblo que hasta entonces había sido despreciado y negado por el estado, relegado a un papel de segunda fila en el proceso autonómico en ciernes, y que dio un golpe encima de la mesa para romper temporalmente aquella negación, que no pensaba en España, en ser dentro de España o para España, sino en sí misma, como pueblo, como nación.

Finalmente decir que si hubo un segundo ganador en el debate ese fue, paradójicamente, Mariano Rajoy. La Vicepresidenta del gobierno estuvo imprecisa y bastante perdida, acorralada en el bloque de la corrupción y sin saber aprovechar especialmente aquellos otros bloques donde era de esperar tuviera una mayor fortaleza argumentativa a explotar (economía y debate territorial/Catalunya).

Se notó su falta de experiencia en debates y tertulias, sus intervenciones eran a ratos una especie de spots electorales grabados y a ratos simples intervenciones desde el escaño en el Congreso en una sesión de control parlamentaria, a menudo se vio sorprendida por la actitud “agresiva” que mostraban contra ella sus adversarios y solo en la segunda parte del debate pareció empezar  a sentirse más cómoda, pero, con todo, ello no debe suponerle demasiado desgaste entre su electorado tradicional, especialmente fiel como es conocido.

Tampoco le dijeron realmente nada que éstos no supieran ya y el que fuese Iglesias el ganador del debate no va, en principio, contra sus intereses (de ahí que el gobierno filtrara a la prensa tras el debate que había visto “muy bien” a Pablo Iglesias).

Primero porque ya parece claro que el acceso que PODEMOS pueda tener a ese tipo de votantes es muy limitado, y segundo porque un ascenso moderado de PODEMOS puede ayudarles a consolidar una mayor ventaja sobre PSOE y Cs, lo que podría facilitarles la entrada al gobierno si tal diferencia es muy amplia.

No obstante, volvemos a lo de antes: ojo el ascenso de PODEMOS no acabe acorralando también al PP, en el sentido se situar al PSOE en la disyuntiva de tener que elegir entre un gobierno de PODEMOS o un gobierno del PP, siendo PODEMOS segunda fuerza y dando los números para ello como pasara, entre otros sitios, en Madrid o Cádiz.

Ahora mismo está todo abierto y nada debe ser descartable, máxime después de este debate. ¿Y por qué decimos entonces que Rajoy salió ganador del debate? Pues precisamente por el hecho de no asistir. ¿O alguien se imagina a Rajoy en ese escenario, debatiendo a ese nivel y no haciendo un ridículo espantoso?

El Rajoy de las frases antológicas sobre españoles o alcaldes, el que no entiende su propia letra, el que se ve acorralado por un periodista y sale con aquello de ¿y la europea?, etc, etc., ¿en un debate como el vivido ayer? A estas horas el PP estaría en un 15% de votos.  No asistir fue, indudablemente, la mejor decisión posible, visto lo visto. Y hasta en eso se equivocó ayer Pedro Sánchez cuando, tirando de frase preconcebida de manera previa al debate, afirmó tras el mismo que el perdedor del debate había sido Mariano Rajoy, por no asistir. No hombre, no. El perdedor fuiste tú, Sánchez, y Rajoy hizo pero que muy bien en no asistir.

Veremos si en ese debate a dos que tenéis la semana que viene puedes al fin ganar un debate. Aunque, la verdad, el interés por el mismo, en ese formato y con ese nivel de participantes, deberá ser similar, hoy por hoy, al interés por ver un partido de fútbol entre dos equipos de la zona baja de la liga.


El Barça-Madrid de los debates se jugó el lunes y ahí Kent Sánchez salió goleado. Y Pablo Iglesias goleador.

viernes, 27 de noviembre de 2015

PABLO IGLESIAS YA FUMA “LA PIPA DE LA PAZ”

No es que a Pablo Iglesias le crezcan los enanos, es que sus gigantes se están empequeñeciendo. Era de esperar. Ya escribí en su día sobre la línea de clara involución que estaba sufriendo la formación política de Pablo Iglesias, y por supuesto, en la figura de su líder recae, como no podría ser de otra forma, la mayor tarea de "domesticación" por parte de las clases dominantes.

Los ejemplos que podría poner son innumerables: en Cataluña, la formación "Catalunya sí que es pot" (CSQSP) ha votado recientemente alineándose con el tripardismo catalán (C's, PP y PSC), mal llamado "bloque constitucionalista", en contra de la puesta en marcha de la República Catalana, y en el resto del Estado, las propuestas están quedando cada vez más descafeinadas, porque ya no se habla de Proceso Constituyente, ni de auditoría de la deuda, ni de banca pública, ni de nacionalización de las empresas de los sectores estratégicos de la economía, ni de renta básica universal, ni de tantas otras grandes propuestas que en su día lanzaba Pablo Iglesias desde sus intervenciones en las tertulias.

Ni siquiera en lo relativo a las propuestas pacifistas, tan en boga últimamente a raíz de los últimos atentados de París, PODEMOS ha estado a la altura, ya que no ha enarbolado, como era de esperar, un discurso radicalmente pacifista, que abogue no sólo por el fin de los bombardeos sobre Siria, sino también por nuestra salida de la OTAN, por la retirada de nuestras tropas de cualquier zona de conflicto, y por el desmantelamiento de todas nuestras bases militares norteamericanas.

Lo único que se ha ofrecido ha sido un tímido Consejo de la Paz, con algunas propuestas interesantes, que por supuesto suscribo en su totalidad, pero sin ir a la raíz de los problemas, así como la propuesta de someter a referéndum la participación de nuestro país en cualquier conflicto bélico.

Pero este "proceso de domesticación" al que me refiero llega a más, pues no se limita sólo al recorte o suavización de las propuestas de la formación del círculo, sino que atañe también al propio comportamiento y actitud de su líder, Pablo Iglesias, que ya interviene en Desayunos Informativos en grandes hoteles de Madrid, delante de empresarios y de gente de la "casta", donde afirma que "No es lo mismo ser Profesor de Universidad y presentador de un pequeñísimo programa de televisión, que aspirar a ser Presidente de tu país".

         Por supuesto, dicha "casta" asistente al acto le ha dado a Iglesias la "bienvenida a la normalidad", e incluso le han deseado suerte en las próximas Elecciones Generales. Todo un triunfo. ¡Ya tenemos a una casta acostumbrada a ver aparecer al señor de la coleta!...¿o será el señor de la coleta el que se está acostumbrando, familiarizando, con dicha casta? Porque si es así, estamos en una situación tremendamente peligrosa. Atrás se quedó aquello de "tomar el cielo por asalto", porque ahora Iglesias afirma que "en democracia los asaltos se hacen llamando al timbre", es decir, de forma muy educada, sin molestar a estos grandes señores del IBEX-35, no vaya a ser que se produzca la "inestabilidad" que enturbie sus negocios.

Reconoce incluso que PODEMOS no aspira a "un futuro utópico", para que dichos grandes personajes de nuestra economía no se escandalicen, sino a un país en el que todos sus ciudadanos disfruten de unas condiciones mínimamente dignas, en lo cual me ha recordado al mensaje casi de disculpa de Manuela Carmena ("Tranquilos, no soy comunista, nunca lo he sido"), en una cita de parecido linaje.

Admitió también Pablo Iglesias que para liderar un Gobierno en situaciones que pueden ser difíciles, "hay que mejorar y revisar ciertas cosas", porque parece ser que, en caso contrario, la campaña de hostigamiento hacia el señor de la coleta, y sus acompañantes, se hubiera recrudecido...pero no, parece ser que, como los mensajes y las propuestas se han tornado más suaves, no tan molestas para dicha casta, dicha campaña de hostilidad también ha disminuido.No es que lo vayan a tratar con alfombra roja como hacen con Albert Rivera, cuyos planteamientos gustan más a los empresarios, pero al menos, ya no atacan con tanta virulencia como antes.

Ya parece ser que se han olvidado de sus reproches a PODEMOS por sus vínculos con Venezuela, a medida que la gente de Pablo Iglesias también ha ido marcando distancias con aquél régimen, de aquel país que, según Iglesias, "está tan lejos". Lo que se le olvida a mi querido Pablo es que las clases trabajadoras de todo el mundo estamos muy cerca, aunque nuestros países estén muy lejos. Muy cerca en explotación, en desmontaje de nuestros derechos, y en padecer los ataques de esta insaciable derecha política, social y mediática.

Hasta las expresiones, la forma de hablar, el "talante" (como diría Zapatero), están cambiando por completo. Ya tenemos a un Pablo Iglesias que apela a la responsabilidad de Estado, a la inteligencia, al diálogo y al consenso para afrontar los asuntos esenciales de nuestro país, igual que el resto de líderes políticos que se presentarán a la cita electoral del 20D.

Y no se lo pierdan...¡incluso muestra sus preferencias en los resultados de los partidos de fútbol! ¡Qué pasada! Pero en fin, tengo que reconocer que a algunos nos gustaba más el Pablo Iglesias salvaje, que arremetía contra la casta de chorizos y de corruptos que nos gobernaban, y que prometía poner todos los cimientos de nuestro país patas arriba, para cambiar dicha situación, y favorecer a las clases más vulnerables, transformándonos en una sociedad más libre, justa, avanzada y democrática.

Pero en fin, parece que todo eso quedó atrás, y que ya tenemos a un líder de PODEMOS que ha comprendido cómo está montada la sociedad, y no tiene muchas intenciones de cambiarla.

Así que ya tenemos a un Pablo Iglesias donde ellos querían, casi completamente domesticado, inofensivo, acomodado, despojado de su rebeldía, incapaz de poner en cuestión los grandes pilares del sistema.

La traición a la lucha y a los postulados del 15-M es prácticamente total, y todo está quedando en varios fichajes estrella para sus listas electorales, y en la presentación de una serie de propuestas de corte socialdemócrata, que hasta el mismo PSOE podría suscribir. Como he afirmado en otras ocasiones, para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

PODEMOS debería haberse desmarcado claramente de sus oponentes electorales, mediante propuestas absolutamente radicales en temas estrella que hoy día son imprescindibles para una auténtica regeneración democrática, tales como la Monarquía, el desmontaje del poder de la Iglesia Católica, los planteamientos de carácter pacifista, feminista y ecologista, la recuperación del empleo público, el fin de la hegemonía empresarial, o el inicio de un nuevo Proceso Constituyente para que la ciudadanía pueda conformar democráticamente un nuevo orden territorial, social y político para nuestro país.

Pero a tenor de la deriva de su comportamiento, PODEMOS (sobre todo desde la figura de su líder, Pablo Iglesias) está condenado a caer en la irrelevancia, sirviendo únicamente como acompañante de los clásicos partidos del régimen del 78, en un insulso debate sobre cuestiones de importancia menor.

Afirmo todo esto desde la tristeza, pues nada me gustaría más que contemplar cómo la formación morada vuelve a sus orígenes, continúa fiel a los postulados frescos, rebeldes y revolucionarios del movimiento del 15-M, y vuelve a representar una opción política de auténtica ruptura con los poderes fácticos que nos han gobernado durante todos estos años.


Pero ello sólo podrá hacerse mediante propuestas valientes y radicales, y cada vez dudo más que Pablo Iglesias y sus podemitas estén en esa onda. Porque muchos de nosotros aún pretendemos seguir tomando el cielo por asalto.

jueves, 19 de noviembre de 2015

DAESH, HIJO PUTATIVO DEL CAPITALISMO

Los atentados de París del viernes 13 han venido precedidos por atentados en Turquía, Líbano y en el avión ruso A321. Todos han sido cometidos por el Estado Islámico (Daesh o ISIS). El dolor por estos crímenes salvajes que han segado la vida de cientos de personas no nos puede hacer olvidar que veneradas “democracias” occidentales son responsables del clima social que ha generado el bárbaro horror del Estado Islámico.

No se puede entender el Daesh sin la invasión del Irak de Sadam Hussein por los EEUU en 2003 y los juegos estratégicos de los EUU contra Rusia en el Oriente Medio. La invasión de Irak con el pretexto de que el régimen de Sadam Hussein tenía “armas de destrucción masiva” –que nunca se encontraron- convirtió a Irak en una bomba social.

La coalición internacional liderada por los EEUU de George Bush y la Gran Bretaña de Tony Blair, con títeres como el líder del PP y presidente del gobierno español José María Aznar, no sólo no trajeron la tan cacareada “democracia” sino que sumieron al país mesopotámico en un caos extremo.

El régimen de Sadam Hussein se apoyaba en la rama musulmana de los suníes y estos al perder el poder se convertirán en la base humana del Estado Islámico en suelo iraquí. No obstante, el desarrollo del ISIS no sería posible sin los juegos estratégicos que los EEUU de Obama han ejecutado en el Oriente Próximo contra la Rusia de Putin.

En el contexto de la Primavera Árabe se dieron movilizaciones en la Siria de Bachar el Asad que los EEUU intentaron canalizar en su propio beneficio estratégico para derribar a este régimen que era –es-  un aliado vital de la Rusia de Putin en Oriente Medio, ya que en el puerto sirio de Tartus estaba –y está- la única base naval de la marina de guerra rusa en el Mediterráneo.

Para enfrentar al régimen de Bachar el Asad los EEUU conjuraron al Estado Islámico a través de sus aliados en la zona, Turquía, Qatar y Arabia Saudí. Van a ser los gobiernos de estos Estados los que faciliten o permitan que el Daesh se equipe con armamento bélico y vehículos que no producen sus fábricas por la sencilla razón de que no las tienen.

La venta del petróleo que está en las manos del Estado islámico –los propios medios de comunicación de masas estiman que factura 2 o 3 mil millones de dólares anuales- vale para pagar  estas importaciones de armas lo que redunda en un suculento beneficio para las industrias de guerra y las compañías petrolíferas y sus intermediarios.

Así, el juego estratégico de armar a los yihadistas del Daesh se combina con jugosos beneficios para las empresas occidentales y sus intermediarios pero, una vez más, como ya ocurrió en tiempos pretéritos con los talibanes que pasaron de combatir a la URSS armados y entrenados por los EEUU a convertirse en Al Qaeda, el conjuro de llamar a participar en su juego estratégico a los bárbaros del ISIS se le ha ido de las manos al gobierno estadounidense ya que los bárbaros se han dejado armar y ya persiguen sus propios objetivos estratégicos, un Estado propio, el Califato.

La estrategia de los EUU de Obama para sacar del Próximo Oriente a la Rusia de Putin ha sido todo un fracaso ya que Rusia ha salido reforzada en la zona por defender a Siria en la guerra y a Irán en la mesa de negociaciones.

Ahora bien, los efectos colaterales de esta estrategia fallida son los más de 220.000 muertos en la guerra de Siria, los millones de desplazados y refugiados y los atentados del Daesh.
Los muertos no le causan problemas a las democracias occidentales ya que su moralidad está a salvo de bagatelas humanistas pero los refugiados y los atentados sí. Los refugiados porque pone al desnudo la verdadera cara de la UE y de los EEUU. La Unión Europea no sólo permite que el tráfico de refugiados lo controlen mafias que obtienen beneficios a base de rebajar costes en los medios de transporte que han llevado ya a la muerte de miles de refugiados –muchos de ellos niños y mujeres- sino que, aún por encima, valla sus fronteras para canalizar el tráfico de refugiados como si estos fueran ganado.

También queda al desnudo el proceder solidario de los EEUU con los refugiados sirios ya que buena parte de los gobernadores estadounidenses no los quieren recibir en sus estados.

Por otra parte, los atentados en el propio suelo de los países de Unión Europea acrecienta la islamofobia como parte de una ola de derechización brutal nacida al calor de la crisis económica y que puede traer escenarios que desestabilicen el entramado comunitario liderado por la burguesía alemana.

Ahora, después de los atentados de París, el presidente Hollande le declara la guerra al Estado islámico y bombardea Raqqa y llama a la colaboración a Obama y a Putin. Este cambio de estrategia de Hollande, de pasar de aliado incondicional de los EEUU a pedir el entendimiento de los propios EEUU y Rusia para bombardear las posiciones del Daesh, es debido exclusivamente a la presión política que suponen los atentados en su propio país.

 No obstante, no son los bombardeos al Califato los que van a terminar con las levas del Estado islámico en la Unión Europea. Si sigue la exclusión social en la civilizada Europa con los sectores más desfavorecidos de la comunidad musulmana, vía trabajos más que precarios y desprecio cultural, no sólo no se frenará el flujo de reclutas del Daesh sino que se incrementará.

Si la UE no le da un horizonte laboral y cultural digno a la mayoría de la comunidad musulmana sus sectores más radicalizados por la exclusión social buscarán  un horizonte en el ISIS, bárbaro pero horizonte al fin y al cabo.

Así, el desarrollo del Daesh no se puede terminar de entender sin la marginación laboral y social que sufre una gran parte de la comunidad musulmana en la UE. Sin el desprecio empresarial y cultural con el que se trata a la mayoría de la comunidad musulmana no se podría comprender que de barrios de la civilizada Europa comunitaria, como es el caso de Molenbeek en Bruselas, salgan cientos de reclutas para el Estado islámico.

La guerra que ahora declara Hollande, como la que declaró en su día Bush, no es la guerra de la clase trabajadora. Nuestra guerra es contra la explotación, contra la exclusión social, contra el racismo, contra la violencia de género, contra la islamofobia porque tod@s somos la misma clase obrera, sea nativa o extranjera, cristiana, musulmana o atea.

Luchamos por un mundo donde la raza, la nacionalidad, el género y la religión no tengan la más mínima importancia, por una sociedad donde la socialización de la economía y la cultura nos catapulten a un futuro de hermandad.


Por ello, el dolor por las muertes no nos va a llevar a comer del árbol del capitalismo la fruta de la islamofobia como no comemos sus otros envenenados manjares: la explotación, la corrupción, la violencia de género, el racismo y la guerra de conquista.

martes, 10 de noviembre de 2015

LA DEMAGOGIA DE ALBERT RIVERA Y SU PARTIDO DE DISEÑO

CIUDADANOS viene para salvar los muebles de la pérdida de votos del PP. La derecha ha creado una virgen blanca y de sana sonrisa para tapar la cara del monstruo Rajoy. Alguien sin historia aparente, alguien sin personalidad propia más allá del personaje que interpreta. Rivera asume a la perfección este rol neutro de belleza pasiva
(Armando B. Ginés)

La continua demagogia de la que hace gala este personaje es abrumadora. Mucha presencia, mucha palabrería hueca, vacía, barata, pero si vamos a los hechos, han votado en contra o se han abstenido en todas las mociones que han tenido que ver con la memoria histórica (porque argumentan que no quieren "reabrir las heridas"), con la retirada de símbolos franquistas, o con el reconocimiento absoluto de los derechos humanos. Y como reza el dicho popular: "Por sus obras los conoceréis". 
   
Un líder y un partido encumbrados por las organizaciones empresariales, un "PODEMOS de derechas" como dijo el Presidente del Banco de Sabadell, un grupo de gente, "todos perfectos, muy guapos y muy presentables" (en palabras de Ada Colau), pero que sólo esconde detrás el mismo ideario retrógrado y reaccionario de la derecha más clásica, a la cual incluso superan en algunos aspectos (por ejemplo, ahí podemos verlos reclamando "un gran pacto por España", y por escrito, con las demás fuerzas políticas, a tenor de lo que está ocurriendo en Cataluña).

Son conservadores en lo institucional, reaccionarios en lo territorial, y retrógrados e involucionistas en lo que se refiere a derechos humanos. No en vano, su programa económico, liderado por Luis Garicano, disfruta de la simpatía de los grandes agentes económicos, de las grandes empresas del IBEX-35, y hasta del mismísimo Joan Rosell.

El PP ya comienza a tratarlo con respeto, aunque todavía lanza al aire sus dudas sobre a dónde irá en realidad el voto a C's de las próximas Elecciones Generales de diciembre.

Aunque sin adscripción ideológica formalmente definida, navegan en un mar de propuestas que ellos tildan de "sensatas", "razonables", "de sentido común", o de "regeneración democrática", aunque también en éste último aspecto comienza a vérseles el plumero como algunos medios ya han destacado. Su nicho fundamental de voto proviene del desencanto de ex votantes a izquierda y derecha, y sobre todo, del electorado más joven.

No obstante, como digo, hay que analizar bien sus propuestas, ya que bajo un halo de falso progresismo, incorporan una peligrosa letra pequeña que hay que interpretar. Y así, bajo el falso disfraz de progresismo, en realidad presentan medidas y propuestas al más puro estilo neoliberal.

Y además, todo ello lo apoyan con el despliegue de un lenguaje moderno y conciliador, diciendo por ejemplo que ellos no están por "el revanchismo", que no quieren alimentar los bandos, que ya no hay "rojos ni azules", que su enemigo no son el PP ni el PSOE sino el paro, o que no ven al resto de fuerzas políticas como adversarios, sino como compatriotas.

 Demagogia y más demagogia, porque detrás de toda esta parafernalia y de toda esta vacía verborrea, se esconde el clásico ideario defendido por el PP durante décadas. Su súbita aparición en el escenario nacional, su irrupción en todas las encuestas hasta encumbrarse como tercera fuerza política (a veces segunda, e incluso algunas encuestas ya lo han situado como la primera), obedece claramente a una maniobra artificial de los poderes fácticos, ávidos de fabricarse otra alternativa que equilibre un poco el auge de la izquierda, pero que pueda aparecer como una opción regeneradora de la tremenda situación de corrupción que vive el país. Por eso CIUDADANOS representa para ellos la opción perfecta, y lo peor es que también lo están representando para miles de votantes desencantados de PP y PSOE, que ven en el joven líder catalán a una persona equilibrada, limpia y sensata.

Pero si miramos más allá de todo ello, nos encontramos con la continua y permanente demagogia que expresan sus palabras, y con el auténtico peligro que representan sus propuestas. Votar a C's implica no alterar la correlación de fuerzas existentes, no eliminar la desigualdad, no dejar de apoyar a los ricos y poderosos, no renovar los cimientos democráticos de este país, en una palabra, votar a C's implica continuar como estamos.

Otros líderes, fabricados en serie, más pendientes del cuello de su camisa que de su ideario político, más pendientes de su percha que de ponerse en la piel de los necesitados. En última instancia, las mismas políticas de siempre.

CIUDADANOS sólo representa una falsa solución, un engendro político para canalizar la hemorragia de votos que sufre el bipartidismo (que ahora podría pasar a ser tripartidismo), porque la formación de Albert Rivera y sus líderes, como muy acertadamente los definía Armando B. Ginés, son mercancía de diseño, un producto elaborado para cumplir fielmente su cometido, un prototipo multiuso, una formación política que pretende llevar a lo público las políticas y técnicas empresariales (no en vano sus líderes son en su inmensa mayoría profesionales liberales), un objeto de deseo masivo y compulsivo, un engañabobos político, una marca blanca, las nuevas generaciones para seguir haciendo lo mismo que las viejas generaciones, un nuevo recambio para continuar con las mismas políticas, una moda pasajera que sólo existirá mientras pesista el engaño que representan.

Esperemos que haya mucha gente el 20-D dispuesta a decirle a Rivera que sí, que hay dos bandos, que siempre han existido, desde que existe el capitalismo, y que mientras éste no quede erradicado, siempre existirán.

Habrá que explicarle al señor Rivera que existe un bando de la clase obrera, de la clase trabajadora, de la gente humilde y sencilla, que intenta trabajar para vivir, y que está cansada de sufrir la explotación al que el otro bando los somete. Un bando que reclama simplemente los derechos humanos, un trabajo decente, una vivienda, una educación y una sanidad gratuitas y de calidad, unos servicios públicos fundamentales gratuitos y universales, un bando que necesita para ello que las grandes empresas que comercian con dichos productos y servicios básicos sean públicas, para que puedan ser de todos. Un bando que reclama democracia plena y auténtica. Un bando que no puede vivir bajo la asfixia de la deuda, ni del cumplimiento del déficit que el otro bando emplea como justificación para despojar de todo lo anterior a este bando. Este bando es el 90% de la población.

Y luego está el otro bando. El bando perverso, de la vergüenza, del poder político, económico, social y mediático. El bando de los ricos y poderosos, de los dueños de dichas empresas privadas que comercian con lo fundamental, y que impiden que dichos productos y servicios sean públicos, gratuitos, universales y de calidad.

Un bando que forma una élite fáctica, un 10% que exprime al otro 90%, porque le priva de lo mínimo necesario para poder vivir con dignidad, y sólo le otorga pobreza, rabia, exclusión, discriminación, exilio, barbarie.

Este otro bando niega al anterior los derechos humanos, el trabajo, la vivienda, la sanidad, la educación, la dignidad, hasta el aire para respirar si pudieran. Un bando al que le molesta la democracia, al que no le importan las personas, ni la igualdad, ni la redistribución de la riqueza, porque la quieran toda para ellos solos, un bando que vive de chupar la sangre al otro bando, que desprecia al medio ambiente, un bando consagrado a la incesante producción de más y más beneficios, un bando que necesita la corrupción y la mentira para sobrevivir, un bando que utiliza la crisis en su provecho. Esta es la única dualidad con la que hay que acabar en nuestra sociedad.


La pregunta es... ¿entenderá esto alguna vez Albert Rivera?

viernes, 30 de octubre de 2015

¡CLARO QUE TIENE QUE HABER POBRES¡

La semana pasada, en un discurso que más parecía un elogio fúnebre, Cospedal afirmó que Rajoy nos ha sacado de la crisis; que, gracias a él, España es el país que más empleo crea y que más crece. Da igual que seamos el segundo país de la Unión Europea en el que más se ha incrementado la población en riesgo de pobreza extrema. Sólo nos supera Grecia, según datos de Eurostat. 13,4 millones de personas están al borde de la pobreza. Entre 2008 y 2014, 2,3 millones de españoles han entrado en riesgo de exclusión. En 2014, 800.000 personas cayeron en esta categoría. Pero según el PP, hemos salido de la crisis.

Dice Cospedal que debemos dar las gracias a Rajoy. Poco importa que España sea el país de la OCDE donde más jóvenes aceptan involuntariamente un empleo parcial. Aquí, un 22% de los jóvenes de 15 a 24 años trabajaban contra su voluntad en empleos precarios. Un 22%, repetimos. La media de la OCDE es del 4%. No seáis populistas con vuestro pesimismo, que hemos salido de la crisis.

Hay que fiarse de Cospedal y del PP. Lo mismo da que España redistribuya la riqueza peor que la mayoría de los países de la UE. Solo Bulgaria, Letonia, Lituania, Grecia, Portugal y Rumanía son más desiguales que España. ¿Y qué? Somos un país de primera división y Rajoy nos ha sacado de la crisis
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Un país de primera división con una capital de primera división, en cuya corona metropolitana la división entre pobres y ricos es de primera: la más grande de Europa. Pelillos a la mar.

Un día antes de que Cospedal diera las gracias a Rajoy por sacarnos de la crisis, el secretario general de Cáritas, Sebastián Mora, afirmaba lo siguiente: “El concepto de crisis económica y sus consecuencias en la situación de las personas parece que ha desaparecido de los medios, [pero] seguimos perdiendo la batalla contra la pobreza y la exclusión, que siguen campando entre nosotros”.

Y mientras el PP saca pecho por la creación de empleo, la realidad sigue aportando la tozudez de los datos: El 53% de las personas a las que ayuda Cáritas vive en hogares donde algún miembro trabaja. Según Mora (y según cualquiera que no sea un fanático del PP), eso supone que tener un contrato “ya no garantiza un mínimo para sobrevivir”. Pero gracias, Rajoy, por sacarnos de la crisis.

No os enfadéis. No lo hacen con maldad. Cuando Cospedal y el PP entero insisten en que hemos salido de la crisis no lo hacen con afán de engañarnos. Para ellos todos estos datos existen, los aceptan. Ésa es la salida de la crisis que ellos buscan. Piensan que es natural: para que haya ricos, tiene que haber pobres. En sociología a este enfoque se le llama funcionalismo.

Sus defensores (los partidarios de la ley de la selva y el capitalismo salvaje), ven a la sociedad como un organismo vivo que debe funcionar. Y claro, ese ser vivo que es la sociedad tiene diferentes órganos. Los pobres son un órgano necesario: son necesarios para que los ricos mantengan sus privilegios.

Por eso a los ultraconservadores les encantan las obras de caridad: la caridad mantiene a los pobres en su condición de pobres. Los mantiene medio vivos. Nadie quiere una sociedad en la que los pobres se mueran rápido. Mejor que aguanten explotados y a medio gas.

Otra cosa es la justicia social: las medidas que incentiven la igualdad de oportunidades, o una educación pública de calidad que permita la movilidad social, o un sistema sanitario igual para todos: de eso nada, no vaya a ser que los pobres cada vez lo sean menos y estén más sanos… y los ricos sean cada vez menos ricos…


Para el PP salir de la crisis es esto: que la precariedad cobre carta de naturaleza y se quede entre nosotros para siempre. Parece que con 2,3 millones de desheredados más, por fin nos acercamos al número óptimo de pobres ansiado por la derecha.

martes, 20 de octubre de 2015

FALACIAS DE LA TAUROMAQUIA

Según sus defensores, “LA TAUROMAQUIA ES ARTE”. También Hitler estaba convencido de que su cerebro paría arte y que sus manos le daban forma, expresando sus ideas y emociones, su concepción del mundo. Antes de la Guerra el Führer le dijo al embajador británico Nevile Henderson: “Yo soy artista y no político”
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Afirman también que “LA TAUROMAQUIA ES CULTURA”. Tanto como cultura es la ablación. Su práctica está considerada un rito de iniciación en varios países, una tradición irrenunciable vinculada a su historia, creencias y usos. Y como tal, para mantener esa consideración, ha de transmitirse, de perpetuarse.

Los taurinos consideran que “LA TAUROMAQUIA ES UN DERECHO”. Fray Tomás de Torquemada, entre otros, se creyó en su derecho al torturar y asesinar durante la Inquisición. Para esa necesidad se pensaba avalado por el derecho divino y para su proceso arropado por el derecho inquisitorial.

Dicen que “LA TAUROMAQUIA ES UN ACTO DE LIBERTAD”. El dictador koreano Kim Jong-Un cada vez que ordena una tortura o ejecución piensa que está haciendo uso de la suya. Y proclama que en su país está garantizada la libertad de los ciudadanos, de hecho así reza en su Constitución, vigente desde 1972.

Pero su axioma más repetido es que “LA TAUROMAQUIA PROPORCIONA PUESTOS DE TRABAJO”. Igual que el narcotráfico o la trata de mujeres. El primero se calcula que genera, solo en México unos 468.000 empleos. La segunda, según la OIT, mueve más de 32.000 millones de dólares al año en el mundo. ¿Cuánta gente no vive de esos “negocios”?

Sin embargo, su mayor fuerza argumental consiste en que “LA TAUROMAQUIA ES LEGAL”. Sí, como lo fueron el nazismo y los tribunales del Santo Oficio. Como lo es allí donde tiene lugar el proceso de infibulación y en Corea del Norte su régimen político y judicial. El tráfico de drogas o de mujeres no son legales, es verdad, pero tampoco lo es la tauromaquia en Catalunya y el lobby taurino está luchando con encono por devolverle la legalidad.

Así llegamos al reduccionismo ético: "SON SOLO TOROS Y NO PERSONAS". Bueno, pues juguemos a esa aberración pero vamos a hacerlo con todas las fichas. Para otros eran o son sólo judíos, mujeres, herejes, traidores o mercancía de carne. Nada que alcance la categoría “humana”, porque legitimar esas formas de violencia para que sean asimiladas y hasta aplaudidas requiere establecer la superioridad del verdugo y dejar muy clara la inferioridad de la víctima, convirtiendo todo lo posible, claro está, en universal la perspectiva de opresor por deleite, convicción o ambición, pero no una escasez física sino moral y existencial, pues lo contrario sería tachado de abuso.

De este modo se puede bailar entre una pretendida justicia y el papel ínfimo, prescindible, incluso despreciable que desempeña el humillado, maltratado o asesinado. Y si eso resulta poco correcto hoy en día, entonces se añaden palabras como respeto y amor. Hacia el muerto, digo.

La tauromaquia trae consigo lo peor del pasado y del presente alegando enarbolar los principios que todo crimen disfrazado jura defender. Y puede que tendamos a establecer categorías según las víctimas pero no nos engañemos, la empatía, la preocupación, no son tanto en función de la especie o de la magnitud como de la proximidad.

A mucha gente le perturba en mayor medida una puñalada en su barrio que cientos de asesinados en una mezquita de Yemen, y si tiene perro, le indigna mucho más la aparición de salchichas con estricnina en su parque que el secuestro y violación de niňas por parte de Boko Haram.

Pero claro, no somos toros ni lo seremos nunca, y tampoco tenemos a uno tumbado a nuestro lado en el sofá mientras vemos la tele. De ese modo y sumada a la educación y a adaptación, la distancia biológica y espacial se difumina la violencia en nuestra conciencia hasta tal punto que dejamos de verla como tal.

Es más, en el caso de la tauromaquia se llega a creer que al toro no le duelen sus heridas o que está aquí para eso, y a elevar a quienes se las causan al rango de héroes.


Hemos visto cosas así a lo largo de la historia. Hoy muchas nos parecen atrocidades impensables, pero mientras no lo extendamos a todas las que siguen ocurriendo, cada día, muy cerca de nosotros, publicitadas y subvencionadas como es el caso, seguiremos arrastrando parte de lo peor de nuestra especie. Y no tratar de impedirlo cuando esa opción está al alcance de nuestra mano no deja de ser una forma de colaborar.

lunes, 12 de octubre de 2015

12 DE OCTUBRE: NADA QUE CELEBRAR, MUCHO QUE LAMENTAR

El 12 de Octubre no es sólo la "Fiesta del Pilar" o el "Día de las Fuerzas Armadas" como muchos españoles creen. El desfile de las fuerzas armadas no tiene únicamente el contenido militarista que tanto se ridiculiza: las fuerzas armadas desfilan el 12 de Octubre porque la Constitución adoptada por el régimen del 78 determinó que el Día de la Fiesta Nacional fuera el aniversario de la llegada de Colón a América.

Hace exactamente un siglo se denominó al 12 de octubre "Día de la Raza"; entonces resultaba más evidente el carácter racial de esta fiesta imperialista que conmemoraba la misión "descubridora y civilizadora". Desde 1958 las autoridades prefirieron darle el nombre de "Día de la Hispanidad". La fiesta nacional de los franceses el 14 de julio recuerda la toma de la Bastilla y la revolución democrática frente al absolutismo; la fiesta nacional española conmemora el inicio de la conquista, el expolio y la colonización de un continente.

"Es una fecha bonita porque representa el 'encuentro de dos mundos' ", dicen algunos. Pero no fue tanto un "encuentro" como la destrucción de un mundo por otro. El historiador estadounidense H. F. Dobyns ha estimado que el 95 por ciento de la población indígena del continente había desaparecido 130 años después de la conquista, no sólo por las guerras y las enfermedades sino sobre todo por los trabajos forzados en las haciendas y en las minas.

Otros remachan que en el pasado no existían los derechos humanos y no tiene sentido ver hechos del pasado con las lentes del presente, que todos los pueblos han estado en guerra, han tratado de conquistar a otros pueblos y han cometido masacres. Pero el que otros pueblos también hayan cometido genocidios y masacres no significa que eso esté bien y sea algo que celebrar.

Por otro lado, la escala de destrucción que supuso la conquista de América no se compara con las masacres cometidas, por ejemplo, por los aztecas. Celebrar eso quinientos años después como un orgullo nacional es como celebrar la barbarie.

Una celebración, cualquier celebración, es una forma de atribuir significado a hechos del pasado, y eso sólo se puede hacer desde los valores del presente. Visto con perspectiva histórica, la conquista de América dio paso a la colonización de un continente, el establecimiento de un régimen opresivo en el que se redujo a la esclavitud o a la servidumbre a la población nativa, se desarrolló de forma masiva el comercio trasatlántico de esclavos africanos que produjo millones de muertos, y en general se consolidaron y cristalizaron estructuras de poder profundamente desiguales.

La riqueza expoliada permitió la acumulación originaria de capital en la Europa atlántica que dio nacimiento al capitalismo. Y los países antiguamente colonizados siguen conformando hoy lo que se denomina a menudo "Tercer Mundo". Sólo las colonias de poblamiento donde los europeos prácticamente exterminaron a los nativos se llegaron a convertir en pequeñas europas que integran hoy el Primer Mundo, como es el caso de EEUU, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Por último, muchas personas insisten en que "lo importante no es lo que ocurrió, lo importante es ahora". Las ex colonias latinoamericanas conforman hoy en día la región con mayor desigualdad del globo. Las multinacionales europeas y de los países de población de origen europeo expolian hoy en día sus recursos naturales, financian grupos paramilitares para asesinar sindicalistas y controlan gobiernos nacionales impidiendo el avance de la democracia en muchos países de América Latina.

Las sociedades latinoamericanas han mantenido patrones de racismo que provienen directamente de la época colonial, y siguen atribuyendo mayor o menor dignidad a los humanos según el tono más o menos oscuro de su piel. El racismo, producto de las colonizaciones europeas, se ha convertido en Europa en un arma de la ultraderecha y los partidos mayoritarios para dividir y desactivar las luchas de los trabajadores.

Cuando el 12 de Octubre de 1492, Cristóbal Colón y sus acompañantes fueron recibidos por los hospitalarios aborígenes de la Isla La Española (actual Haití y República Dominicana), aquellos no se presentaron como españoles, sino como cristianos, emisarios de los reyes católicos. Es decir, no tenían conciencia de España como una comunidad o proyecto político
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No podía ser de otra manera. Las circunstancias del siglo XV hicieron que musulmanes y judíos “abandonasen” la Iberia para que los reyes católicos se aventurasen al mundo “desconocido” (sin ningún proyecto, ni para adentro, ni para las colonias), en busca de la ruta comercial alterna hacia el Oriente, provistos únicamente de una supersticiosa fe en el Dios desconocido.

Pasaron ya más de 500 años de aquel histórico matrimonio real (entre Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, ambos primos) que daría origen a España (como proyecto político). Pero, la realidad nos muestra que dicho “proyecto”, aparte de haber dado origen al idioma castellano (confundido como español), no pudo cuajar ni como nación, ni como Estado de Derecho.

Los catalanes, al igual que los vascos, emprenden sus rutas independentista porque jamás se sintieron parte del proyecto de la nación española, al igual que otras nacionalidades. Mucho más, ahora, cuando emerge con brutalidad lo bárbaro del Estado español que diluye todos los derechos, de los suyos y de los visitantes.

Los reyes católicos y sus súbditos fundamentaron sus proyectos de vida y aventuras coloniales en la fe, en la creencia, y postergaron (censuraron) la razón y la ciencia como “herejías”.

Fueron los únicos reyes en la historia occidental que recurrieron a la “Santa Inquisición” para aniquilar la inteligencia-ciencia creativa. Así, promovieron e importaron (hacia las colonias) súbditos creyentes, más no ciudadanos pensantes/creativos.

Esta postergación de la razón, de la ciencia, impidió que España aprovechase su histórica hegemonía política de entonces para modernizarse y constituirse en un actor determinante en la geopolítica europea y mundial. España derrochó riquezas saqueadas de pueblos enteros en suntuosidades religiosas.

Si bien muchos/as españolas ya no creen en el Dios desconocido de antaño que trajeron sus abuelos “cristianos” hacia las colonias, sin embargo, continúan creyendo/asumiendo el cuento de “ser superiores” cultural y genéticamente sobre los latinoamericanos, africanos y asiáticos.

Siguen creyendo en su Monarca, y por eso lo mantienen allí, más allá de su retórica de “demócratas”. No se atreven a abandonar o desafiar al Euro (moneda) por más que este tótem fue pensado como herramienta para hipotecarlos. Sus abuelos fueron apologetas/misioneros del Dios desconocido (en cuyo nombre trasquilaron pueblos enteros). Ahora, ellos son creyentes/súbditos del Euro, en cuyo nombre los trasquilan.

La élite política y económica de este país sureño de Europa, al igual que en Italia, hizo que los “súbditos” españoles se ilusionasen con el proyecto de la Unión Europea como la panacea para dar el salto del burro al avión (sin pasar por el automóvil), y así convertirse en el soñado país moderno europeo. Pero, no hubo suficientes “herejes” que se percatasen que Francia, Alemania y los otros de más arriba estaban convirtiendo a España en gendarme (vigilante) mal pagado de las fronteras del sur (para que africanos migrantes indeseados no inundasen la eurofiesta).

La eurofiesta terminó, aunque la eurocracia aún tiene oxígeno mientras no haya suficientes “mentes inquietas”. Y la historia se repite: los comensales se retiran a la siesta, mientras la servidumbre de creyentes asea la casa, sin derechos, ni oportunidades. No es la primera vez que España es colonizada, ni es por vez primera que colonizados sueñan con ser partícipes en el banquete de sus amos.


El 12 de octubre, más allá de denunciar el holocausto cristiano de nuestros abuelos, y la subsiguiente institucionalización del racismo en el Occidente, tiene que ser un momento para reflexionar sobre las condiciones de colonialidad que padecen incluso los pueblos colonizadores de otrora. Un momento para sumar esfuerzos y emprender los caminos libertarios del Sur insurgente.