jueves, 19 de noviembre de 2015

DAESH, HIJO PUTATIVO DEL CAPITALISMO

Los atentados de París del viernes 13 han venido precedidos por atentados en Turquía, Líbano y en el avión ruso A321. Todos han sido cometidos por el Estado Islámico (Daesh o ISIS). El dolor por estos crímenes salvajes que han segado la vida de cientos de personas no nos puede hacer olvidar que veneradas “democracias” occidentales son responsables del clima social que ha generado el bárbaro horror del Estado Islámico.

No se puede entender el Daesh sin la invasión del Irak de Sadam Hussein por los EEUU en 2003 y los juegos estratégicos de los EUU contra Rusia en el Oriente Medio. La invasión de Irak con el pretexto de que el régimen de Sadam Hussein tenía “armas de destrucción masiva” –que nunca se encontraron- convirtió a Irak en una bomba social.

La coalición internacional liderada por los EEUU de George Bush y la Gran Bretaña de Tony Blair, con títeres como el líder del PP y presidente del gobierno español José María Aznar, no sólo no trajeron la tan cacareada “democracia” sino que sumieron al país mesopotámico en un caos extremo.

El régimen de Sadam Hussein se apoyaba en la rama musulmana de los suníes y estos al perder el poder se convertirán en la base humana del Estado Islámico en suelo iraquí. No obstante, el desarrollo del ISIS no sería posible sin los juegos estratégicos que los EEUU de Obama han ejecutado en el Oriente Próximo contra la Rusia de Putin.

En el contexto de la Primavera Árabe se dieron movilizaciones en la Siria de Bachar el Asad que los EEUU intentaron canalizar en su propio beneficio estratégico para derribar a este régimen que era –es-  un aliado vital de la Rusia de Putin en Oriente Medio, ya que en el puerto sirio de Tartus estaba –y está- la única base naval de la marina de guerra rusa en el Mediterráneo.

Para enfrentar al régimen de Bachar el Asad los EEUU conjuraron al Estado Islámico a través de sus aliados en la zona, Turquía, Qatar y Arabia Saudí. Van a ser los gobiernos de estos Estados los que faciliten o permitan que el Daesh se equipe con armamento bélico y vehículos que no producen sus fábricas por la sencilla razón de que no las tienen.

La venta del petróleo que está en las manos del Estado islámico –los propios medios de comunicación de masas estiman que factura 2 o 3 mil millones de dólares anuales- vale para pagar  estas importaciones de armas lo que redunda en un suculento beneficio para las industrias de guerra y las compañías petrolíferas y sus intermediarios.

Así, el juego estratégico de armar a los yihadistas del Daesh se combina con jugosos beneficios para las empresas occidentales y sus intermediarios pero, una vez más, como ya ocurrió en tiempos pretéritos con los talibanes que pasaron de combatir a la URSS armados y entrenados por los EEUU a convertirse en Al Qaeda, el conjuro de llamar a participar en su juego estratégico a los bárbaros del ISIS se le ha ido de las manos al gobierno estadounidense ya que los bárbaros se han dejado armar y ya persiguen sus propios objetivos estratégicos, un Estado propio, el Califato.

La estrategia de los EUU de Obama para sacar del Próximo Oriente a la Rusia de Putin ha sido todo un fracaso ya que Rusia ha salido reforzada en la zona por defender a Siria en la guerra y a Irán en la mesa de negociaciones.

Ahora bien, los efectos colaterales de esta estrategia fallida son los más de 220.000 muertos en la guerra de Siria, los millones de desplazados y refugiados y los atentados del Daesh.
Los muertos no le causan problemas a las democracias occidentales ya que su moralidad está a salvo de bagatelas humanistas pero los refugiados y los atentados sí. Los refugiados porque pone al desnudo la verdadera cara de la UE y de los EEUU. La Unión Europea no sólo permite que el tráfico de refugiados lo controlen mafias que obtienen beneficios a base de rebajar costes en los medios de transporte que han llevado ya a la muerte de miles de refugiados –muchos de ellos niños y mujeres- sino que, aún por encima, valla sus fronteras para canalizar el tráfico de refugiados como si estos fueran ganado.

También queda al desnudo el proceder solidario de los EEUU con los refugiados sirios ya que buena parte de los gobernadores estadounidenses no los quieren recibir en sus estados.

Por otra parte, los atentados en el propio suelo de los países de Unión Europea acrecienta la islamofobia como parte de una ola de derechización brutal nacida al calor de la crisis económica y que puede traer escenarios que desestabilicen el entramado comunitario liderado por la burguesía alemana.

Ahora, después de los atentados de París, el presidente Hollande le declara la guerra al Estado islámico y bombardea Raqqa y llama a la colaboración a Obama y a Putin. Este cambio de estrategia de Hollande, de pasar de aliado incondicional de los EEUU a pedir el entendimiento de los propios EEUU y Rusia para bombardear las posiciones del Daesh, es debido exclusivamente a la presión política que suponen los atentados en su propio país.

 No obstante, no son los bombardeos al Califato los que van a terminar con las levas del Estado islámico en la Unión Europea. Si sigue la exclusión social en la civilizada Europa con los sectores más desfavorecidos de la comunidad musulmana, vía trabajos más que precarios y desprecio cultural, no sólo no se frenará el flujo de reclutas del Daesh sino que se incrementará.

Si la UE no le da un horizonte laboral y cultural digno a la mayoría de la comunidad musulmana sus sectores más radicalizados por la exclusión social buscarán  un horizonte en el ISIS, bárbaro pero horizonte al fin y al cabo.

Así, el desarrollo del Daesh no se puede terminar de entender sin la marginación laboral y social que sufre una gran parte de la comunidad musulmana en la UE. Sin el desprecio empresarial y cultural con el que se trata a la mayoría de la comunidad musulmana no se podría comprender que de barrios de la civilizada Europa comunitaria, como es el caso de Molenbeek en Bruselas, salgan cientos de reclutas para el Estado islámico.

La guerra que ahora declara Hollande, como la que declaró en su día Bush, no es la guerra de la clase trabajadora. Nuestra guerra es contra la explotación, contra la exclusión social, contra el racismo, contra la violencia de género, contra la islamofobia porque tod@s somos la misma clase obrera, sea nativa o extranjera, cristiana, musulmana o atea.

Luchamos por un mundo donde la raza, la nacionalidad, el género y la religión no tengan la más mínima importancia, por una sociedad donde la socialización de la economía y la cultura nos catapulten a un futuro de hermandad.


Por ello, el dolor por las muertes no nos va a llevar a comer del árbol del capitalismo la fruta de la islamofobia como no comemos sus otros envenenados manjares: la explotación, la corrupción, la violencia de género, el racismo y la guerra de conquista.

martes, 10 de noviembre de 2015

LA DEMAGOGIA DE ALBERT RIVERA Y SU PARTIDO DE DISEÑO

CIUDADANOS viene para salvar los muebles de la pérdida de votos del PP. La derecha ha creado una virgen blanca y de sana sonrisa para tapar la cara del monstruo Rajoy. Alguien sin historia aparente, alguien sin personalidad propia más allá del personaje que interpreta. Rivera asume a la perfección este rol neutro de belleza pasiva
(Armando B. Ginés)

La continua demagogia de la que hace gala este personaje es abrumadora. Mucha presencia, mucha palabrería hueca, vacía, barata, pero si vamos a los hechos, han votado en contra o se han abstenido en todas las mociones que han tenido que ver con la memoria histórica (porque argumentan que no quieren "reabrir las heridas"), con la retirada de símbolos franquistas, o con el reconocimiento absoluto de los derechos humanos. Y como reza el dicho popular: "Por sus obras los conoceréis". 
   
Un líder y un partido encumbrados por las organizaciones empresariales, un "PODEMOS de derechas" como dijo el Presidente del Banco de Sabadell, un grupo de gente, "todos perfectos, muy guapos y muy presentables" (en palabras de Ada Colau), pero que sólo esconde detrás el mismo ideario retrógrado y reaccionario de la derecha más clásica, a la cual incluso superan en algunos aspectos (por ejemplo, ahí podemos verlos reclamando "un gran pacto por España", y por escrito, con las demás fuerzas políticas, a tenor de lo que está ocurriendo en Cataluña).

Son conservadores en lo institucional, reaccionarios en lo territorial, y retrógrados e involucionistas en lo que se refiere a derechos humanos. No en vano, su programa económico, liderado por Luis Garicano, disfruta de la simpatía de los grandes agentes económicos, de las grandes empresas del IBEX-35, y hasta del mismísimo Joan Rosell.

El PP ya comienza a tratarlo con respeto, aunque todavía lanza al aire sus dudas sobre a dónde irá en realidad el voto a C's de las próximas Elecciones Generales de diciembre.

Aunque sin adscripción ideológica formalmente definida, navegan en un mar de propuestas que ellos tildan de "sensatas", "razonables", "de sentido común", o de "regeneración democrática", aunque también en éste último aspecto comienza a vérseles el plumero como algunos medios ya han destacado. Su nicho fundamental de voto proviene del desencanto de ex votantes a izquierda y derecha, y sobre todo, del electorado más joven.

No obstante, como digo, hay que analizar bien sus propuestas, ya que bajo un halo de falso progresismo, incorporan una peligrosa letra pequeña que hay que interpretar. Y así, bajo el falso disfraz de progresismo, en realidad presentan medidas y propuestas al más puro estilo neoliberal.

Y además, todo ello lo apoyan con el despliegue de un lenguaje moderno y conciliador, diciendo por ejemplo que ellos no están por "el revanchismo", que no quieren alimentar los bandos, que ya no hay "rojos ni azules", que su enemigo no son el PP ni el PSOE sino el paro, o que no ven al resto de fuerzas políticas como adversarios, sino como compatriotas.

 Demagogia y más demagogia, porque detrás de toda esta parafernalia y de toda esta vacía verborrea, se esconde el clásico ideario defendido por el PP durante décadas. Su súbita aparición en el escenario nacional, su irrupción en todas las encuestas hasta encumbrarse como tercera fuerza política (a veces segunda, e incluso algunas encuestas ya lo han situado como la primera), obedece claramente a una maniobra artificial de los poderes fácticos, ávidos de fabricarse otra alternativa que equilibre un poco el auge de la izquierda, pero que pueda aparecer como una opción regeneradora de la tremenda situación de corrupción que vive el país. Por eso CIUDADANOS representa para ellos la opción perfecta, y lo peor es que también lo están representando para miles de votantes desencantados de PP y PSOE, que ven en el joven líder catalán a una persona equilibrada, limpia y sensata.

Pero si miramos más allá de todo ello, nos encontramos con la continua y permanente demagogia que expresan sus palabras, y con el auténtico peligro que representan sus propuestas. Votar a C's implica no alterar la correlación de fuerzas existentes, no eliminar la desigualdad, no dejar de apoyar a los ricos y poderosos, no renovar los cimientos democráticos de este país, en una palabra, votar a C's implica continuar como estamos.

Otros líderes, fabricados en serie, más pendientes del cuello de su camisa que de su ideario político, más pendientes de su percha que de ponerse en la piel de los necesitados. En última instancia, las mismas políticas de siempre.

CIUDADANOS sólo representa una falsa solución, un engendro político para canalizar la hemorragia de votos que sufre el bipartidismo (que ahora podría pasar a ser tripartidismo), porque la formación de Albert Rivera y sus líderes, como muy acertadamente los definía Armando B. Ginés, son mercancía de diseño, un producto elaborado para cumplir fielmente su cometido, un prototipo multiuso, una formación política que pretende llevar a lo público las políticas y técnicas empresariales (no en vano sus líderes son en su inmensa mayoría profesionales liberales), un objeto de deseo masivo y compulsivo, un engañabobos político, una marca blanca, las nuevas generaciones para seguir haciendo lo mismo que las viejas generaciones, un nuevo recambio para continuar con las mismas políticas, una moda pasajera que sólo existirá mientras pesista el engaño que representan.

Esperemos que haya mucha gente el 20-D dispuesta a decirle a Rivera que sí, que hay dos bandos, que siempre han existido, desde que existe el capitalismo, y que mientras éste no quede erradicado, siempre existirán.

Habrá que explicarle al señor Rivera que existe un bando de la clase obrera, de la clase trabajadora, de la gente humilde y sencilla, que intenta trabajar para vivir, y que está cansada de sufrir la explotación al que el otro bando los somete. Un bando que reclama simplemente los derechos humanos, un trabajo decente, una vivienda, una educación y una sanidad gratuitas y de calidad, unos servicios públicos fundamentales gratuitos y universales, un bando que necesita para ello que las grandes empresas que comercian con dichos productos y servicios básicos sean públicas, para que puedan ser de todos. Un bando que reclama democracia plena y auténtica. Un bando que no puede vivir bajo la asfixia de la deuda, ni del cumplimiento del déficit que el otro bando emplea como justificación para despojar de todo lo anterior a este bando. Este bando es el 90% de la población.

Y luego está el otro bando. El bando perverso, de la vergüenza, del poder político, económico, social y mediático. El bando de los ricos y poderosos, de los dueños de dichas empresas privadas que comercian con lo fundamental, y que impiden que dichos productos y servicios sean públicos, gratuitos, universales y de calidad.

Un bando que forma una élite fáctica, un 10% que exprime al otro 90%, porque le priva de lo mínimo necesario para poder vivir con dignidad, y sólo le otorga pobreza, rabia, exclusión, discriminación, exilio, barbarie.

Este otro bando niega al anterior los derechos humanos, el trabajo, la vivienda, la sanidad, la educación, la dignidad, hasta el aire para respirar si pudieran. Un bando al que le molesta la democracia, al que no le importan las personas, ni la igualdad, ni la redistribución de la riqueza, porque la quieran toda para ellos solos, un bando que vive de chupar la sangre al otro bando, que desprecia al medio ambiente, un bando consagrado a la incesante producción de más y más beneficios, un bando que necesita la corrupción y la mentira para sobrevivir, un bando que utiliza la crisis en su provecho. Esta es la única dualidad con la que hay que acabar en nuestra sociedad.


La pregunta es... ¿entenderá esto alguna vez Albert Rivera?

viernes, 30 de octubre de 2015

¡CLARO QUE TIENE QUE HABER POBRES¡

La semana pasada, en un discurso que más parecía un elogio fúnebre, Cospedal afirmó que Rajoy nos ha sacado de la crisis; que, gracias a él, España es el país que más empleo crea y que más crece. Da igual que seamos el segundo país de la Unión Europea en el que más se ha incrementado la población en riesgo de pobreza extrema. Sólo nos supera Grecia, según datos de Eurostat. 13,4 millones de personas están al borde de la pobreza. Entre 2008 y 2014, 2,3 millones de españoles han entrado en riesgo de exclusión. En 2014, 800.000 personas cayeron en esta categoría. Pero según el PP, hemos salido de la crisis.

Dice Cospedal que debemos dar las gracias a Rajoy. Poco importa que España sea el país de la OCDE donde más jóvenes aceptan involuntariamente un empleo parcial. Aquí, un 22% de los jóvenes de 15 a 24 años trabajaban contra su voluntad en empleos precarios. Un 22%, repetimos. La media de la OCDE es del 4%. No seáis populistas con vuestro pesimismo, que hemos salido de la crisis.

Hay que fiarse de Cospedal y del PP. Lo mismo da que España redistribuya la riqueza peor que la mayoría de los países de la UE. Solo Bulgaria, Letonia, Lituania, Grecia, Portugal y Rumanía son más desiguales que España. ¿Y qué? Somos un país de primera división y Rajoy nos ha sacado de la crisis
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Un país de primera división con una capital de primera división, en cuya corona metropolitana la división entre pobres y ricos es de primera: la más grande de Europa. Pelillos a la mar.

Un día antes de que Cospedal diera las gracias a Rajoy por sacarnos de la crisis, el secretario general de Cáritas, Sebastián Mora, afirmaba lo siguiente: “El concepto de crisis económica y sus consecuencias en la situación de las personas parece que ha desaparecido de los medios, [pero] seguimos perdiendo la batalla contra la pobreza y la exclusión, que siguen campando entre nosotros”.

Y mientras el PP saca pecho por la creación de empleo, la realidad sigue aportando la tozudez de los datos: El 53% de las personas a las que ayuda Cáritas vive en hogares donde algún miembro trabaja. Según Mora (y según cualquiera que no sea un fanático del PP), eso supone que tener un contrato “ya no garantiza un mínimo para sobrevivir”. Pero gracias, Rajoy, por sacarnos de la crisis.

No os enfadéis. No lo hacen con maldad. Cuando Cospedal y el PP entero insisten en que hemos salido de la crisis no lo hacen con afán de engañarnos. Para ellos todos estos datos existen, los aceptan. Ésa es la salida de la crisis que ellos buscan. Piensan que es natural: para que haya ricos, tiene que haber pobres. En sociología a este enfoque se le llama funcionalismo.

Sus defensores (los partidarios de la ley de la selva y el capitalismo salvaje), ven a la sociedad como un organismo vivo que debe funcionar. Y claro, ese ser vivo que es la sociedad tiene diferentes órganos. Los pobres son un órgano necesario: son necesarios para que los ricos mantengan sus privilegios.

Por eso a los ultraconservadores les encantan las obras de caridad: la caridad mantiene a los pobres en su condición de pobres. Los mantiene medio vivos. Nadie quiere una sociedad en la que los pobres se mueran rápido. Mejor que aguanten explotados y a medio gas.

Otra cosa es la justicia social: las medidas que incentiven la igualdad de oportunidades, o una educación pública de calidad que permita la movilidad social, o un sistema sanitario igual para todos: de eso nada, no vaya a ser que los pobres cada vez lo sean menos y estén más sanos… y los ricos sean cada vez menos ricos…


Para el PP salir de la crisis es esto: que la precariedad cobre carta de naturaleza y se quede entre nosotros para siempre. Parece que con 2,3 millones de desheredados más, por fin nos acercamos al número óptimo de pobres ansiado por la derecha.

martes, 20 de octubre de 2015

FALACIAS DE LA TAUROMAQUIA

Según sus defensores, “LA TAUROMAQUIA ES ARTE”. También Hitler estaba convencido de que su cerebro paría arte y que sus manos le daban forma, expresando sus ideas y emociones, su concepción del mundo. Antes de la Guerra el Führer le dijo al embajador británico Nevile Henderson: “Yo soy artista y no político”
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Afirman también que “LA TAUROMAQUIA ES CULTURA”. Tanto como cultura es la ablación. Su práctica está considerada un rito de iniciación en varios países, una tradición irrenunciable vinculada a su historia, creencias y usos. Y como tal, para mantener esa consideración, ha de transmitirse, de perpetuarse.

Los taurinos consideran que “LA TAUROMAQUIA ES UN DERECHO”. Fray Tomás de Torquemada, entre otros, se creyó en su derecho al torturar y asesinar durante la Inquisición. Para esa necesidad se pensaba avalado por el derecho divino y para su proceso arropado por el derecho inquisitorial.

Dicen que “LA TAUROMAQUIA ES UN ACTO DE LIBERTAD”. El dictador koreano Kim Jong-Un cada vez que ordena una tortura o ejecución piensa que está haciendo uso de la suya. Y proclama que en su país está garantizada la libertad de los ciudadanos, de hecho así reza en su Constitución, vigente desde 1972.

Pero su axioma más repetido es que “LA TAUROMAQUIA PROPORCIONA PUESTOS DE TRABAJO”. Igual que el narcotráfico o la trata de mujeres. El primero se calcula que genera, solo en México unos 468.000 empleos. La segunda, según la OIT, mueve más de 32.000 millones de dólares al año en el mundo. ¿Cuánta gente no vive de esos “negocios”?

Sin embargo, su mayor fuerza argumental consiste en que “LA TAUROMAQUIA ES LEGAL”. Sí, como lo fueron el nazismo y los tribunales del Santo Oficio. Como lo es allí donde tiene lugar el proceso de infibulación y en Corea del Norte su régimen político y judicial. El tráfico de drogas o de mujeres no son legales, es verdad, pero tampoco lo es la tauromaquia en Catalunya y el lobby taurino está luchando con encono por devolverle la legalidad.

Así llegamos al reduccionismo ético: "SON SOLO TOROS Y NO PERSONAS". Bueno, pues juguemos a esa aberración pero vamos a hacerlo con todas las fichas. Para otros eran o son sólo judíos, mujeres, herejes, traidores o mercancía de carne. Nada que alcance la categoría “humana”, porque legitimar esas formas de violencia para que sean asimiladas y hasta aplaudidas requiere establecer la superioridad del verdugo y dejar muy clara la inferioridad de la víctima, convirtiendo todo lo posible, claro está, en universal la perspectiva de opresor por deleite, convicción o ambición, pero no una escasez física sino moral y existencial, pues lo contrario sería tachado de abuso.

De este modo se puede bailar entre una pretendida justicia y el papel ínfimo, prescindible, incluso despreciable que desempeña el humillado, maltratado o asesinado. Y si eso resulta poco correcto hoy en día, entonces se añaden palabras como respeto y amor. Hacia el muerto, digo.

La tauromaquia trae consigo lo peor del pasado y del presente alegando enarbolar los principios que todo crimen disfrazado jura defender. Y puede que tendamos a establecer categorías según las víctimas pero no nos engañemos, la empatía, la preocupación, no son tanto en función de la especie o de la magnitud como de la proximidad.

A mucha gente le perturba en mayor medida una puñalada en su barrio que cientos de asesinados en una mezquita de Yemen, y si tiene perro, le indigna mucho más la aparición de salchichas con estricnina en su parque que el secuestro y violación de niňas por parte de Boko Haram.

Pero claro, no somos toros ni lo seremos nunca, y tampoco tenemos a uno tumbado a nuestro lado en el sofá mientras vemos la tele. De ese modo y sumada a la educación y a adaptación, la distancia biológica y espacial se difumina la violencia en nuestra conciencia hasta tal punto que dejamos de verla como tal.

Es más, en el caso de la tauromaquia se llega a creer que al toro no le duelen sus heridas o que está aquí para eso, y a elevar a quienes se las causan al rango de héroes.


Hemos visto cosas así a lo largo de la historia. Hoy muchas nos parecen atrocidades impensables, pero mientras no lo extendamos a todas las que siguen ocurriendo, cada día, muy cerca de nosotros, publicitadas y subvencionadas como es el caso, seguiremos arrastrando parte de lo peor de nuestra especie. Y no tratar de impedirlo cuando esa opción está al alcance de nuestra mano no deja de ser una forma de colaborar.

lunes, 12 de octubre de 2015

12 DE OCTUBRE: NADA QUE CELEBRAR, MUCHO QUE LAMENTAR

El 12 de Octubre no es sólo la "Fiesta del Pilar" o el "Día de las Fuerzas Armadas" como muchos españoles creen. El desfile de las fuerzas armadas no tiene únicamente el contenido militarista que tanto se ridiculiza: las fuerzas armadas desfilan el 12 de Octubre porque la Constitución adoptada por el régimen del 78 determinó que el Día de la Fiesta Nacional fuera el aniversario de la llegada de Colón a América.

Hace exactamente un siglo se denominó al 12 de octubre "Día de la Raza"; entonces resultaba más evidente el carácter racial de esta fiesta imperialista que conmemoraba la misión "descubridora y civilizadora". Desde 1958 las autoridades prefirieron darle el nombre de "Día de la Hispanidad". La fiesta nacional de los franceses el 14 de julio recuerda la toma de la Bastilla y la revolución democrática frente al absolutismo; la fiesta nacional española conmemora el inicio de la conquista, el expolio y la colonización de un continente.

"Es una fecha bonita porque representa el 'encuentro de dos mundos' ", dicen algunos. Pero no fue tanto un "encuentro" como la destrucción de un mundo por otro. El historiador estadounidense H. F. Dobyns ha estimado que el 95 por ciento de la población indígena del continente había desaparecido 130 años después de la conquista, no sólo por las guerras y las enfermedades sino sobre todo por los trabajos forzados en las haciendas y en las minas.

Otros remachan que en el pasado no existían los derechos humanos y no tiene sentido ver hechos del pasado con las lentes del presente, que todos los pueblos han estado en guerra, han tratado de conquistar a otros pueblos y han cometido masacres. Pero el que otros pueblos también hayan cometido genocidios y masacres no significa que eso esté bien y sea algo que celebrar.

Por otro lado, la escala de destrucción que supuso la conquista de América no se compara con las masacres cometidas, por ejemplo, por los aztecas. Celebrar eso quinientos años después como un orgullo nacional es como celebrar la barbarie.

Una celebración, cualquier celebración, es una forma de atribuir significado a hechos del pasado, y eso sólo se puede hacer desde los valores del presente. Visto con perspectiva histórica, la conquista de América dio paso a la colonización de un continente, el establecimiento de un régimen opresivo en el que se redujo a la esclavitud o a la servidumbre a la población nativa, se desarrolló de forma masiva el comercio trasatlántico de esclavos africanos que produjo millones de muertos, y en general se consolidaron y cristalizaron estructuras de poder profundamente desiguales.

La riqueza expoliada permitió la acumulación originaria de capital en la Europa atlántica que dio nacimiento al capitalismo. Y los países antiguamente colonizados siguen conformando hoy lo que se denomina a menudo "Tercer Mundo". Sólo las colonias de poblamiento donde los europeos prácticamente exterminaron a los nativos se llegaron a convertir en pequeñas europas que integran hoy el Primer Mundo, como es el caso de EEUU, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Por último, muchas personas insisten en que "lo importante no es lo que ocurrió, lo importante es ahora". Las ex colonias latinoamericanas conforman hoy en día la región con mayor desigualdad del globo. Las multinacionales europeas y de los países de población de origen europeo expolian hoy en día sus recursos naturales, financian grupos paramilitares para asesinar sindicalistas y controlan gobiernos nacionales impidiendo el avance de la democracia en muchos países de América Latina.

Las sociedades latinoamericanas han mantenido patrones de racismo que provienen directamente de la época colonial, y siguen atribuyendo mayor o menor dignidad a los humanos según el tono más o menos oscuro de su piel. El racismo, producto de las colonizaciones europeas, se ha convertido en Europa en un arma de la ultraderecha y los partidos mayoritarios para dividir y desactivar las luchas de los trabajadores.

Cuando el 12 de Octubre de 1492, Cristóbal Colón y sus acompañantes fueron recibidos por los hospitalarios aborígenes de la Isla La Española (actual Haití y República Dominicana), aquellos no se presentaron como españoles, sino como cristianos, emisarios de los reyes católicos. Es decir, no tenían conciencia de España como una comunidad o proyecto político
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No podía ser de otra manera. Las circunstancias del siglo XV hicieron que musulmanes y judíos “abandonasen” la Iberia para que los reyes católicos se aventurasen al mundo “desconocido” (sin ningún proyecto, ni para adentro, ni para las colonias), en busca de la ruta comercial alterna hacia el Oriente, provistos únicamente de una supersticiosa fe en el Dios desconocido.

Pasaron ya más de 500 años de aquel histórico matrimonio real (entre Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, ambos primos) que daría origen a España (como proyecto político). Pero, la realidad nos muestra que dicho “proyecto”, aparte de haber dado origen al idioma castellano (confundido como español), no pudo cuajar ni como nación, ni como Estado de Derecho.

Los catalanes, al igual que los vascos, emprenden sus rutas independentista porque jamás se sintieron parte del proyecto de la nación española, al igual que otras nacionalidades. Mucho más, ahora, cuando emerge con brutalidad lo bárbaro del Estado español que diluye todos los derechos, de los suyos y de los visitantes.

Los reyes católicos y sus súbditos fundamentaron sus proyectos de vida y aventuras coloniales en la fe, en la creencia, y postergaron (censuraron) la razón y la ciencia como “herejías”.

Fueron los únicos reyes en la historia occidental que recurrieron a la “Santa Inquisición” para aniquilar la inteligencia-ciencia creativa. Así, promovieron e importaron (hacia las colonias) súbditos creyentes, más no ciudadanos pensantes/creativos.

Esta postergación de la razón, de la ciencia, impidió que España aprovechase su histórica hegemonía política de entonces para modernizarse y constituirse en un actor determinante en la geopolítica europea y mundial. España derrochó riquezas saqueadas de pueblos enteros en suntuosidades religiosas.

Si bien muchos/as españolas ya no creen en el Dios desconocido de antaño que trajeron sus abuelos “cristianos” hacia las colonias, sin embargo, continúan creyendo/asumiendo el cuento de “ser superiores” cultural y genéticamente sobre los latinoamericanos, africanos y asiáticos.

Siguen creyendo en su Monarca, y por eso lo mantienen allí, más allá de su retórica de “demócratas”. No se atreven a abandonar o desafiar al Euro (moneda) por más que este tótem fue pensado como herramienta para hipotecarlos. Sus abuelos fueron apologetas/misioneros del Dios desconocido (en cuyo nombre trasquilaron pueblos enteros). Ahora, ellos son creyentes/súbditos del Euro, en cuyo nombre los trasquilan.

La élite política y económica de este país sureño de Europa, al igual que en Italia, hizo que los “súbditos” españoles se ilusionasen con el proyecto de la Unión Europea como la panacea para dar el salto del burro al avión (sin pasar por el automóvil), y así convertirse en el soñado país moderno europeo. Pero, no hubo suficientes “herejes” que se percatasen que Francia, Alemania y los otros de más arriba estaban convirtiendo a España en gendarme (vigilante) mal pagado de las fronteras del sur (para que africanos migrantes indeseados no inundasen la eurofiesta).

La eurofiesta terminó, aunque la eurocracia aún tiene oxígeno mientras no haya suficientes “mentes inquietas”. Y la historia se repite: los comensales se retiran a la siesta, mientras la servidumbre de creyentes asea la casa, sin derechos, ni oportunidades. No es la primera vez que España es colonizada, ni es por vez primera que colonizados sueñan con ser partícipes en el banquete de sus amos.


El 12 de octubre, más allá de denunciar el holocausto cristiano de nuestros abuelos, y la subsiguiente institucionalización del racismo en el Occidente, tiene que ser un momento para reflexionar sobre las condiciones de colonialidad que padecen incluso los pueblos colonizadores de otrora. Un momento para sumar esfuerzos y emprender los caminos libertarios del Sur insurgente.

lunes, 5 de octubre de 2015

¡VIVAN LAS C.U.P.!


"La legalidad española puede y debe ser desobedecida"
(Antonio Baños, Candidato de la CUP)

He de confesar que siento cierto grado de envidia sana hacia los catalanes. Pero no porque ellos tengan, entre otras muchas cosas, la Sagrada Familia, El Paralelo, la Sala Bagdad, El Molino, el Puerto Deportivo de Barcelona, las Ramblas, la Sardana, el Pan Tumaca o la butifarra. Es porque tienen a la CUP.

Qué suerte tienen los catalanes, por el simple hecho de disponer de una fuerza política como la CUP, ausente del escenario nacional, con la falta que haría en dicho escenario...No han gobernado nunca a nivel autonómico (aunque sí a nivel local), pero por lo que proclaman (y lo hacen, además, abiertamente, sin ningún tipo de complejo), resultan ser, ahora mismo, y en todo el arco parlamentario de nuestro país a todos los niveles (Gobierno central, autonómicos y locales), la única (insisto, única) fuerza política que puede adscribirse de forma inequívoca a la auténtica izquierda transformadora.

Quizás por ello, en la misma noche electoral, cuando el candidato Antonio Baños se expresaba tal y como hemos destacado en la cita, Hermann Tertsch, una de las caras habituales de TeleMadrid, típico símbolo de la caverna mediática antediluviana, pedía el ingreso en prisión de Antonio Baños.

¿Pero quiénes son las CUP? Pues la Candidatura de Unidad Popular (en referencia a la alianza de izquierdas chilena encabezada por Salvador Allende) es una formación política catalana de izquierdas (esta vez sí), independentista (nadie es perfecto), que apuesta por la democracia participativa, la igualdad social, las políticas de desarrollo sostenible, así como la promoción del tejido asociativo y de la sociedad civil. Se fundan en 1986, y hoy día tienen representación en Cataluña, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares.

 Defienden el socialismo, el anticapitalismo, el feminismo, la democracia directa y participativa, el ecologismo y el euroescepticismo, con más razón que un santo (aunque no sean religiosos). Por supuesto, apuestan por el derecho a la autodeterminación de todos los pueblos, la defensa de los derechos de las clases populares, la redistribución justa de la riqueza, la lucha contra el paro y la precariedad, la defensa de los servicios públicos, el establecimiento de mecanismos de control popular de la economía, así como el despliegue de políticas efectivas que garanticen la igualdad de género. Se manifiestan contra las agresiones ecológicas y urbanísticas, y defienden un desarrollo realmente sostenible, y el refuerzo del tejido cultural de raíz popular.

En la CUP también participan otras organizaciones de izquierda no independentistas, tales como En Lucha, Corriente Roja o Lucha Internacionalista.

Y es que la CUP es mucha CUP. No sólo es que sus postulados políticos y sus programas electorales lo recojan claramente, sino que sus dirigentes lo corroboran en cada oportunidad que tienen, en sus mítines y en sus entrevistas. Son los únicos que se atreven a levantar la voz para clamarlos bien alto para todos los que quieran escucharlos, que es lo mismo que decir para todos los que quieran un verdadero cambio político en nuestro país.

 Ni Izquierda Unida, ni EQUO, ni Compromís, ni Podemos. Hoy día, sólo la CUP encarna el auténtico espíritu de la izquierda transformadora, que entiende que la vía reformista es absolutamente inútil, y sólo conduce al fracaso y a la desintegración de la propia izquierda.
  
Qué lástima que no tengamos una CUP nacional, además de una CUP andaluza, otra gallega, otra aragonesa, otra murciana, otra madrileña, etc.

Apuestan claramente por la salida del euro y de la propia Unión Europea, pues entienden, como es palpable y notorio, que el corsé al que nos somete la moneda única y los Tratados de la Unión consagran el modelo neoliberal, e impiden de facto siquiera la implementación de políticas que vayan relajando la mal llamada "austeridad".

Porque en efecto, en medio de tanto partido, coalición o similar de corte neoliberal, de "centro-izquierda", de pseudoizquierda, de izquieda "reformista", socialdemócrata y mil variantes más, pro austeridad o cómplices con ella, o cómplices con los que quieren gestionarla "desde la izquierda", o pro OTAN, o pro Unión Europea, o pro Troika, etc., la CUP emerge como un soplo de aire fresco y auténtico, de aire renovador, marcando distancia entre tanta formación política "sensata" y "razonable".

 Parece ser que no se enteran de que lo que las clases populares necesitamos no son políticas sensatas ni razonables, sino políticas de clase, radicales, que defiendan de una vez por todas nuestros intereses ante el gran capital, y que se enfrenten sin paños calientes a los grandes agentes de los poderes fácticos que nos gobiernan. Ante todo ello, la CUP no suele andarse por las ramas, y no cultiva la indefinición ideológica, ni las ambigüedades calculadas ante los temas importantes, como hacen otras fuerzas políticas.

Llama al pan, pan, y al vino, vino. Y tal y como está el patio político últimamente, esto es de bastante agradecer. Sus propuestas antiimperialistas, por la República (en este caso, República catalana, pero República al fin y al cabo), por la salida de la OTAN, del euro y de la Unión Europea, nos suenan a muchos a auténtica música celestial ante el infernal ruido y confusión ideológica que nos rodea.

Y lo que es más importante de todo, la CUP es la única fuerza política que declara sin ambages y sin complejos que debemos iniciar progresivamente políticas encaminadas a superar el capitalismo, llamando a las cosas por su nombre, detectando y atacando la auténtica raíz de todos los problemas y males que nos aquejan en nuestro mundo, y confirmando sin ambigüedades su clara intención de desarrollar políticas y medidas anticapitalistas. ¡Ahí es nada!

Frente a ello, tenemos por ejemplo las vergonzantes declaraciones de Pedro Sánchez, líder de un partido que se autodenomina "socialista", llamando al orden para que las fuerzas de Junts Pel Sí, la coalición ganadora de las recién celebradas elecciones catalanas, no entreguen el poder y la gobernabilidad de Cataluña a "un partido antisistema", en clara referencia a la CUP. 
     

La conclusión está clara: ninguna otra fuerza política actual se atreve a hablar con la claridad y valentía con la que lo hace la CUP, así que, para las próximas Elecciones Generales de diciembre próximo, nos vendría muy bien que existiera una CUP a nivel de todo el Estado...¿la tendremos alguna vez? Mientras tanto... ¡VIVAN LAS CUP!

jueves, 24 de septiembre de 2015

EL PAPA FRANCISCO PROMUEVE LA RECONCILIACIÓN

Desde el 315 A.C  con  la entronización en el Concilio de Nicea,  del Primer Papa,  el ex Cesar pagano  del Imperio  Romano, Constantino, ese pagano que entendió las ventajas de la modernización y de esa forma extendió el dominio de Roma, a través del Papado, hasta la aparición del monje Lutero y un `poco más allá,  hasta el Iluminismo  propiamente dicho.

Desde ese entonces, la Demagogia, ese “uso político de falsas promesas y  manipulación deliberada,  para conseguir el favor del pueblo”,  según la Real Academia Española,  ha dominado el discurso y  la acción encubierta, de la inmensa mayoría de los 266 Papas Católicos habidos, hasta este Argentino, mediático y dicharachero incluido.

En este discurso  actual en Cuba,  Bergoglio propone la total “reconciliación”,  entre Cuba y EEUU.

La palabra “Reconciliación”, ha estado presente predominantemente, en el léxico de los últimos Papas, en especial en estos tiempos del  dominio capitalista globalizado.

La “conciliación” entre el Lobo y el Cordero, entre el León y el Cervatillo, entre el Patrón y el Obrero, entre el Banco Usurero y el Deudor de la Hipoteca,  entre el explotador y el explotado, entre el colonizador y el colonizado,  entre el esclavista y el esclavo, solo puede ocurrir en el Reino de la Demagogia.

Pero  la conciliación,  entre el Capitalismo salvaje y depredador del Imperio Yanqui, y la Cuba Socialista,  esa “reconciliación”, según el criterio de Bergoglio, el Papa de turno, solo puede conducir a la degradación y la entrega,  de la Revolución Socialista Cubana, a las manos de las corporaciones de la Guerra, que conducen la política de EEUU.

Pensar otra cosa,  solo cabe en una mente infantilizada, lejos del análisis serio de la política.

Pero Bergoglio fue más allá  en su discurso, señaló,  refiriéndose a la vocación de servicio de la Iglesia Católica, “nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas “.

Lo que quiere significar  “en buen romance “que la  Religión Católica y su Iglesia,  no tienen  ideología,  “es un servicio social exento de motivaciones políticas”.

Veamos: la Real Academia Española define  Ideología  como” el Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.”

Es decir que la Religión,  no cabe duda que se incluya,  dentro de las ideologías.

Y si nos referimos a la Religión Católica, quien puede dudar de su carácter eminentemente político.

Pues es lo que ejerció desde el acuerdo político con Constantino, pasando por el gobierno temporal de los Papas,  que casi durante 1000 años  dominaron  política y militarmente incluso,  con su carácter teocrático,  sobre casi todo lo mundo.

Y que terminó,  por lo menos oficialmente,  con  el Tratado de Letrán en 1929, y  continuó luego,  apoyando políticamente,   a todos los poderes de las elites,   Reyes, Dictadores,  Oligarquías,  hasta el día de hoy.

Independientemente claro,  del demagógico discurso humanista y “humildoso”,  dedicado a sus fieles.

Veremos en USA, que  sacará del sombrero  este Papa,  de “la sociedad del espectáculo” (Guy Debord dixit)
.
Estoy seguro, que no  va a ser una paloma blanca de la paz,  ya que esos pájaros no sobreviven en Washington.

Quizás en pago a “sus buenos oficios” en Cuba,  lo ayuden a mitigar los dolores, de la Iglesia Católica en USA,  la que quebró comercialmente,  en Octubre del 2009, si Uds. recuerdan, por las indemnizaciones que hubo que pagar,  a las familias de los niños violados,  por los curas católicos pedófilos.


Nos espera un tsunami de noticias, en televisión y prensa, de las empresas propiedad de los capitalistas,  dedicados a este Papa mediático,  que de verdad,  parece ser  para ellos,  el más indicado para ejercer en este tiempo,  de la decadencia política…que no financiera del Capitalismo.